Como un árbol con sus ramas entrecruzadas, la historia personal se entreteje con la historia común. Pensar en el conflicto armado colombiano y sus impactos sociales nos ha llevado a considerar las acciones institucionales y colectivas frente al problema, pero también la acción de personas y liderazgos comprometidos con el bienestar del prójimo.
En un contexto histórico, con centenares de personas y familias desplazadas, secuestradas, perseguidas, hambrientas, sufrientes y dolientes de la guerra, como en la década del 80 y 90 del siglo XX en Colombia, se hizo urgente la pregunta ¿qué podemos hacer para ayudarles?
Al ser consciente de una historia de dolor y tragedia causada por la violencia del conflicto armado colombiano, como se mostrará en esta sección, a lo largo de su trayectoria de vida monseñor Isaías Duarte Cancino intentó construir nuevas rutas de vida guiadas por el valor de la dignidad humana.
La conciencia de su papel activo en la construcción de un mundo mejor, dio como fruto un legado de dignidad. La vida, obra y legado de monseñor Isaías Duarte Cancino constituyen una invitación a ser protagonistas de la historia del país, las regiones y sus comunidades, enfrentando, como en la parábola del buen samaritano, las situaciones de dolor del prójimo y luchando por su dignificación.
En esta sección encontraremos cómo, frente al contexto histórico y las situaciones de guerra que vulneraron gravemente a las poblaciones, monseñor Isaías Duarte Cancino respondió con prácticas y discursos en favor de la vida, la dignidad y la paz.
Asimismo, en ella se señalan algunos acontecimientos globales que incidieron en la historia política del país y en la trayectoria de vida de este religioso.
Isaías Duarte Cancino estuvo profundamente convencido, desde su fe cristiana, de que todos los seres humanos, al ser imagen y semejanza de Dios, tienen un valor intrínseco, una dignidad propia que hace parte de su naturaleza. Con este profundo convencimiento, él impulsó muchas obras que buscaban responder a la dignificación de la vida, intentó brindar mejores oportunidades a las personas más necesitadas, aquellas que, en su condición de vulnerabilidad, no pueden vivir con la dignidad que merecen. En su trabajo pastoral, que nació de su formación espiritual, monseñor Isaías Duarte Cancino hizo un énfasis especial en dos aspectos que consideró fundamentales: la educación y los vínculos comunitarios en la lucha contra el hambre. Junto a estos, estuvo la fe cristiana como el elemento de sentido y resiliencia.
En esta sección se pretende profundizar en las acciones de monseñor Isaías por la vida digna en torno a los tres ejes que tuvieron mayor despliegue dentro de su obra social: alimentación y comunidad (ollas comunitarias y banco de alimentos); educación (universidades y escuelas); y la espiritualidad (proyectos pastorales y su formación espiritual).
Monseñor Isaías Duarte Cancino, un asiduo defensor de la paz, siempre insistió en la necesidad de una salida dialogada al conflicto armado colombiano. Su convicción del valor de la dignidad humana le llevó a denunciar enfáticamente las acciones violentas, sin importar de donde procedían. No solo buscó incidir en la construcción de la paz en Colombia, sino que también denunció con firmeza los actos repudiables de quienes actuaron en desmedro del valor de la vida humana.
En su actuar, monseñor Isaías Duarte Cancino tuvo como centro de sus preocupaciones los derechos de las víctimas y de las poblaciones más vulnerables. Fueron ellas quienes lo motivaron a buscar sin descanso todas las rutas posibles para su dignificación. No tuvo miedo en denunciar a los violentos que se oponían a la paz. Bajo el contraste entre el diálogo y la denuncia podríamos entender el legado de paz de monseñor Isaías Duarte Cancino.
Como se expondrá en esta sección, las experiencias de mediación y agencias de paz en la vida de monseñor Isaías Duarte Cancino fueron amplias, pues él experimentó en carne propia los vejámenes de la guerra en territorios rurales y urbanos. Durante sus vivencias en el Urabá en los años 80, se encontró con el recrudecimiento de violencias marcadas por la lucha sobre la tenencia de la tierra y la disputa entre grupos armados que buscaban ejercer el control de economías lícitas e ilícitas.
Posteriormente, al ser designado arzobispo de Cali en los años 90, monseñor Isaías Duarte Cancino encontró una ciudad marcada por complejas dinámicas de violencia y desigualdad urbanas que también surgían de la falta de oportunidades y del olvido del Estado. Particularmente, el narcotráfico tomó tal poder que logró permear a todos los estamentos de la sociedad, incluyendo a las élites políticas, sociales y económicas. Para él, el narcotráfico era el origen de muchos de los males de Colombia.
En medio de un ambiente de degradación social y política en el país, monseñor Isaías Duarte Cancino se encontró con un momento coyuntural donde el conflicto armado escaló a sus niveles más altos (1998-2002), lo cual derivó en una grave crisis humanitaria marcada por la expansión de masacres, desplazamientos forzados, secuestros y atentados terroristas, tanto a nivel urbano como rural.
Mediaciones Valle Mediaciones Urabá
El siguiente documental representa una síntesis de la trayectoria y del legado de monseñor Isaías Duarte Cancino (1939-2002), desde las voces de sus colaboradores, allegados y víctimas que acompañó a lo largo de su carrera, quienes narran el trasegar de un hombre «de cáscara dura y corazón blando», quien fue ampliamente recordado por su vocación espiritual en torno a la fe, el evangelio y la doctrina «del ser viviente como obra de Dios», así como por sus aportes a la dignidad humana y mediaciones de paz en la regiones de Urabá y el Valle del Cauca.